Fandom

Wiki MangaFree

Super Nuclear Activity ~Meka~/Cap 32

< Super Nuclear Activity ~Meka~

929páginas en
el wiki
Crear una página
Comentarios3 Compartir
TTSNA.png
Capítulo 32: Botellas de miedo

Escuchar

Javiera se agarró a una farola y desde ahí subió al tejado de un alto edificio para verlo todo mejor. Hacía frío, pero para ella eso ya no importaba. Después de todo, ella controlaba las temperaturas de allí.

Se puso la mano en la frente para poder ver mejor y que los débiles pero directos rayos de sol le nublaran la vista.

Pestañeó y abrió los ojos amplio. Se le dilataron las pupilas, mas no conseguía ver nada. Suspiró.

Siguió saltando de techo en techo, siguiendo las indicaciones del rubio. Un papel le estampó en la cara. Parecía una nota...

Nota SNA5.png


Javiera arrugó aquel papel y lo rompió en pedacitos. Tenía que asegurarse de que notas como aquella no llegasen a sus destinatarios... aquello estaba mal... le hacía recordar a su madre, que cayó en las drogas como una pendeja. Pero no lo era.

Una gotita de lluvia cayó en su nariz. Miró hacia arriba, y se dio cuenta de que no era agua. Estaba nevando. Javiera sonrió. Siguió caminando y recordando las indicaciones. Pronto volvería a su habitación, a ser normal... Esos pensamientos le daban náuseas. Era mejor ser diferente, ¡por supuesto! Pero tampoco para pasarse...

♥ | ♦ | ♣ | ♠Editar

Martín revolvía sus manos entre las sábanas de aquella dura y fría cama. Tenía frío en los pies. Sus ojos estaban anegados de tanto llorar. Iba a morir de depresión, por Dios... Además, echaron de aquella celda a su compañero porque decían que él era demasiado peligroso. No entendía. Toda su vida se está volviendo un lío monumental, y eso no le gustaba un pelo. Él quería ser feliz, ¿tanto era pedir? Volvía a apretar los puños, mirando todas sus heridas y el mal estado en el que estaba. A veces sueña con no haber nacido. Siguió llorando con amargura.

Las lágrimas caían y caían en las sábanas. Negó con la cabeza y se sentó. Entonces recordó... él tenía un amigo imaginario. Pero no era imaginario, estaba seguro de que era real. De que existía, de que tal vez era un espíritu, pero de una persona que alguna vez estuvo viva. Puesto, él no sabe controlar sus acciones.

Era una sirena. Una sirena buena, amable y linda, de cabellos naranjas y ojos amarillos miel. Con ropa, claro. Se limpió las lágrimas y miró hacia arriba. Las goteras estaban bien abiertas y caía una cantidad notable de agua al suelo. Miró su pierna. Su mano. Su pecho y a su cabeza, su ojo. Todo aquello que había perdido, sólo por hacer el estúpido. Era un inútil, ¡inútil! Apretó los dientes, cerró los ojos con fuerza y suspiró. No iba a salir de la cárcel hasta que atrapen a Javiera.

Le estaba entrando un poco de claustrofobia... ¿Un poco? Nah, tal vez "demasiada". Golpeó las paredes, sudando, y gritando para que los policías vinieran, pero fue en vano. Pegó un puñetazo a la pared derecha, destrozándola por completo. La alarma roja sonó, y todos los policías se presentaron para llevar a Martín a otra celda más protegida. Más pequeña... y agobiante.

— ¡Oigan! —gritaba, desesperado— ¡Tengo claustrofobia! ¡Por favoooor!

Se retorcía entre los brazos de los guardias, y estos le golpeaban con la porra para que se callase.

— ¡¡¡OIGAN!!!

Lanzaron al rubio a la celda y cerraron la puerta con diez mil candados.

Esto era el colmo.

♥ | ♦ | ♣ | ♠Editar

> Escuchar

Javiera logró refugiarse en una cueva de camino al Cicele. Desde allí se veían muchos animales de distintas razas. Bueno, deemons. Uno de ellos se giró y le miró. Era un tigre con cuernos en la espalda y pecas en la cara, su cola era de cocodrilo. Se lanzó a ella, y Javiera saltó, pisando uno de sus cuernos y hundiéndoselo en el pelaje, matándolo. Los demás de la manada se volvieron contra ella igualmente.

La chilena sacó los dos fusiles y comenzó a dispararles en el pecho a todos y a cada uno. "No les dispares a la cabeza, dispárales al pecho, en el corazón".

Saltó y provocó una explosión de hielo, que hizo reventar todo el suelo en pedazos. Dios le salve de la que estaba liando.

Decidió escapar de allí a toda velocidad y dejarlo todo atrás. Después de todo, estaba perdiendo su valioso e imprescindible tiempo.

Tuvo la mala suerte de que por allí patrullaba la policía. Todos los agentes se sorprendieron y miraron hacia su dirección, hasta que tres de ellos reaccionaron y fueron a capturarla. Ella, malherida, intentaba escapar de allí sujetándose el brazo, pero no le dio tiempo. Todo su esfuerzo en escapar fue en vano: los agentes le arrestaron y por mucho que se intentase escapar, las esposas eran demasiado duras para ella. Le pusieron cinta aislante en la boca y en los pies, también en la cintura, pegada al asiento del coche.

Bueno, tan malo no podía ser. Iría con Martín.

> Escuchar

Su capricho acabó siendo una pesadilla. Le ataron a unas cuerdas por las manos y por los pies. Uno de los policías tomó un látigo. Sus ojos se abrían como flores amarillas intensas, pero no podía hablar, no podía gritar, no podía ponerse en contra. Empezó a llorar para que no le hicieran daño, ella no quería. No quería ser un monstruo. ¿Para qué?

"Reacciona."

Las lágrimas negras rozaban por sus mejillas. Aquellas gotas volaban sobre su piel hasta llegar a la cinta adhesiva que le tapaba la boca.

"Salva."

El reflejo azul del negro brillaba ante sus ojos, cayendo finalmente por su cuello y fundiéndose en la camisa.

"Respira."

De su brazo comenzó a brotar una extraña serpiente verde oscuro, que le recorrió toda la cara.

"Vive."

La serpiente mordió su cabeza, y ella rugió como un león. El policía retrocedió y comenzó a llamar a los demás guardias explicándoles la situación. Fue como darle al botón replay, ahora ella no podía controlar sus acciones y menos pensar en ellas. Las venas de sus ojos se marcaban amenazando con reventar, sus ojos cambiaron de color a azul y el ojo gris se volvió rojo. Su piel tomó un tono verdoso fluorescente, y de sy brazo comenzó a salir un líquido espeso y verde.

Sus colmillos crecían paso a paso, la piel de su cara se rajaba sucesivamente por todos lados, y ella temía a volver a perder el control. Aunque ya no había botón de "deshacer".

Sus uñas crecían, se alargaban, envueltas del líquido verde procedente de su brazo izquierdo. Al rato, viuenieron cinco policías o más con Martín agarrado.

— ¡¡¡Javiera!!!

"Ella ya no puede oírte."

— ¡¡¡¡¡Javiera!!!!!

La chilena (o lo que fuese ahora) negó con la cabeza, poniéndose las manos en los oídos.

"A ella ya no le importas. Lo tiene todo, ¿para qué le sirves?"

Javiera se tiró al suelo, y su brazo izquierdo arañó el suelo, abriendo una raja morada en él. De allí salió ni más ni menos...

— ¡¿Swet?!

Capítulo siguiente ►

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

También en Fandom

Wiki al azar