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El enorme proyectil de la balista se clavó profundamente en el dragón; en ese momento momento Kreidend salió de la arboleda donde, camuflados, Lenka y Arks manejaban la balista; de debajo de Nodran salieron Shyr y Ketser.

-¡Vamos chicos!¡Recordar la 1ª regla ! -Les animé-.

-No se nos olvidara en la vida con lo pesado que se pone con eso...- Me respondió Shyr-

Claro que la recordaban: "No ataquéis nunca a un dragón de frente, os carbonizara, comerá u os matara de otra forma.Aquí el único capacitado para atacarles de frente soy yo". La primera regla de supervivencia frente a dragones establecida por su mutilado jefe,Kreidend, cuando les contrató.

-Tú a la tripa yo a la cola -fue la única respuesta de su borde hermano gemelo, Ketser-

Apunté de nuevo.

Ya le había reventado un ojo con su enorme ballesta, ahora iba a por el segundo. Apunté y disparé los dos virotes de mi ballesta. Con un rugido ensordecedor el dragón perdió su segundo ojo.

-¡Muy bien Nodran! - Gritó Kreidend- ¡Ahora a las alas!

En ese momento él esquibando una enorme llamarada llegaba a la cabeza del enorme dragón. Ketser y Shyr ya estaban detrás del dragón.

-Muy bien, ahora el arco...-me dije a mi mismo mientras sacaba mi arco y lo cargaba-

Ketser furioso desenvainó su larga katana y esquivando su cola de dos furiosos golpes se la cortó.

-¡¡¡¡¡Muere!!!!!-fue su único comentario al respecto-

Shyr con su agilidad característica se coló entre las patas de dragón y allí desenvainó sus dos pequeñas espadas duales.

El dragón al ver que había perdido su cola que sus patas y su tripa pasaban a ser jirones y que a manos de Kergsdenz, La Espada del Inframundo, la espada maldita de Kreidend ya había perdido la cara y ahora se proponía romperle el cuello con su extraña garra que sustituía su mutilado brazo, decidió huir.

-¡¡¡¡Nodran las alas!!!!-Grito furioso Kreidend mientras el dragón se zafaba de los tres y empezaba a volar-

-¡¡¡Eso hago las alas ya son jirones pero sigue volando!!!-fue mi respuesta mientras furioso disparaba más y más flechas contra sus alas.

Parecía que iba a huir cuando...

-¡¡¡Lenka,Arks la balista, rápido!!!- gritó Kreidend en dirección al bosquecillo-

Si huia, por instinto iría a su guarida en los altísimos ricos de la Gran Cordillera, allí sería inalcanzble para ello, y no reaparecería por la zona hasta dentro de al menos cien años en un perfecto estado. Y además conocería su estrategia. Pero no le dió tiempo no había subido ni cien metros cuando otro enorme proyectil de balista apareció desde el bosquecillo y con una precisión mortal se clavó en el pecho del dragón.Rugiendo este se pecipitó al vacio.

El impacto sacudió el suelo. Todos fuimos corriendo a donde había caído. Lenka y Arks hicieron su aparición.Cuando llegaron al lugar de la caída Kreidend evaluó los desperfectos en el cuerpo del dragón.

-Felicidades, eso si que es un buen disparo.-les dije a Lenka y Arks-.

-Lo mismo digo-dijeron a la vez Shyr y Ketser que por una vez se encontraba amable-

-Gracias -fue la respuesta de Arks, un tío enorme-


-Nada si es que una....-presumió su hermana, Lenka-

Lo más probable era que ese último disparo lo hubiese apuntado Lenka dada su gran puntería con la balista.

-Nada muy grave lo único que no podremos utilizar serán parte de sus costillas y como de costumbre poco podremos sacar de las alas y los ojos.-dijo el mirándome-.

Me hinché de orgullo, me encantaba que Kreidend me dijese que lo hacía bien. Él era jefe y quien conociese su historia tendría motivos más que de sobra para admirarle.

Kreidend era un afamado pero ya olvidado y expulsado general del ejército de Rassand. Se había ganado toda su fama defendiendo la capital, Riurth, de los ataques de los dragones que amenudo arrasaban las ciudades si la guardia no sabía como defenderla. El había empezado siendo un mero soldado raso pero dada su habilidad al combatir dragones fue ascendido muchas veces. Se ganó el puesto de General de la Guardia de Riurth cuando hace quince años una gran bandada de dragones unidos por un poderoso hechicero atacó la ciudad. El hechizero atacó justo donde estaba Kreidend, montado en su dragón trato de poseer a este para usarle para eliminar a los soldados. Resultó que de alguna manera Kreidend pudo ignorar la influencia y protegerse la mente del hechicero. Para cuando el hechicero quiso cambiar de estrategia la espada de Kreidend sobresalía por su pecho y el dragón era un verdadero alfiletero de las flechas de sus soldados ; le quitó la espada, la poderosa Kergsdenz,La Espada del Inframundo al hechicero. Era una espada muy poderosa una de las tres Espadas Malditas, la del hechicero era la segunda de las tres; su poder consistía en que una vez que había herido al objetivo cada vez que le hería le atacaba con lo que mas débil era tanto físicamente como psíquicamente. Al dragón le había cristalizado la cara y había despertado a saber que temor en su interior. La cúspide y el final de la carrera de Kreidend había sido cuando defendiendo la ciudad de unos poderosos dragones en combate singular había matado a su jefe, un enorme y poderosísimo dragón. Pero antes de morir, durante la batalla, el dragón le arrancó un brazo y una pierna. Al estar mutilado fue expulsado del ejército con todos los honores posibles. Pero él se implanto un garra en lugar del brazo y una pierna de hueso de dragón. Volvió a su vida de matadragones pero en vez de como afamado General en forma de jefe de la banda matadragones más popular de todo Rassand.

-¡Venga recoged los proyectiles y cargad el cuerpo del dragón en el carro!.-Me sacó de mis pensamientos Kreidend- ¡Volvemos a Riurth!

Fin del primer capítulo Awesome face



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