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Yuka conoció a su primer amigo. Su primer y fantástico amigo. Sabía que se llevarían bien desde el principio, pero con algunas peleas.


- Lindas orejitas~ -Me dijo él, mientras cogía una y metía el dedo.

- ¿Qué haces? -Me entró un escalofrío, pero sonreí y me sonrojé.

- Nada~ -Se dio la vuelta y disimuló como si nada.

Todo pasó tan rápido desde que fue mi primer día... Han pasado dos años, y no me atreví decirle a Oly que estoy enamorada de un zurullo tan grande como él, del mismo color de ojos y bla bla bla (?) pero... creo que es él el que debe esforzarse.

Ya conozco a aquella chica. Me sigue cayendo bien, pero yo a ella no. Tiene grandes pechos, se puede ver, y presume de ellos... eso me pone enferma, pero beh... Va tonteando con Oliver, pero este siempre le corta el rollo yéndose conmigo. Qué zaka.

- Oye -me dijo él-, ¿Tú crees que las mates son difíciles?

- No.

- Yo tampoco. Es... tú sabes, como un juego... un tanto estúpido pero...

- ¿Eh?

- Es un juego muy raro. Algo parecido ocurre con la vida... ¿Qué te gustaría hacer si fueses un gato?

- Soy un gato.

- Pero animal, no híbrido.

- Oh, pues...

Me quedé pensativa. Nunca nadie me preguntó algo así.

- Supongo que dejarme llevar por donde me lleven las aceras de la ciudad.

Continua ue no puedo seguir dfgfdgdfg